Hábitos de Felicidad

Una de las enseñanzas más potentes derivadas de haber pasado por un cáncer y todo lo que me ha supuesto, unido a la situación COVID19 que estamos viviendo, es que cada día que me levanto pienso, “qué puedo hacer yo para que mi día sea un día feliz”, porque a veces los fantasmas del pasado se asoman a visitarme, porque seguramente no tengo la misma resistencia física que tenía hace unos años, porque voy a tener unos años de controles médicos, o porque ocurren acontecimientos a mi alrededor que me restan energía de la buena.

Por eso, me alivia y me ayuda, comprobar la capacidad que tengo para disfrutar de los momentos sencillos de la vida con buen ánimo y alegría. Es cierto que la capacidad para pasármelo bien, es parte de mi esencia. Conozco bien mis fortalezas y debilidades, y la alegría, que no la inconsciencia, me viene “de serie” y me siento muy agradecida por ello.

La alegría es una emoción positiva básica, muy relacionada con la gratitud, otra emoción básica positiva. De hecho cuando hacemos el ejercicio mental de agradecer, la emoción de gratitud aflora y nos sentimos más alegres. Prueba a hacer este ejercicio.

Ser alegre o practicar la alegría, no implica ser ingenuo/a, inconsciente o frívolo/a. Puede haber personas que ante actitudes alegres en momentos difíciles, no te entiendan, pero mientras no hagas daño a nadie, lo importante es que tú no lo confundas, que sepas quien eres y que compruebes que es mucho más sano, y contagioso, buscar y cuidar a ese niño/a que llevas dentro.

Con esto no quiero olvidarme de los tiempos que estamos viviendo, la situación es la que es, de hecho, mi familia y yo acabamos de pasar el COVID19 por contagio estrecho familiar, gracias a Dios sin síntomas graves ni secuelas manifiestas tras varias semanas. Vuelvo a sentir mucha gratitud, de que todos, yo incluida, hemos superado este virus tan desconcertante sin daños graves para nuestra salud.

Pienso seguir con mis Hábitos de Felicidad durante todas las Navidades aunque sean distintas a las anteriores debido a esta pandemia mundial y con más razón para alimentarme por dentro y comenzar el 2021 con serenidad, sintiéndome razonablemente segura y con mucha energía positiva.

Si en esta Navidad, estás sufriendo por razones graves de salud propias o de seres queridos, o por razones graves económicas o laborales, lo normal es que experimentes emociones negativas como la tristeza, la apatía, angustia o miedo de forma recurrente. Aun así, seguro hay una parte feliz dentro de ti a la que puedes aferrarte, para que no se apague tu sonrisa en estas fechas, y ayúdate con todo aquello que te pueda traer momentos de paz y alegría.

Hasta en los peores momentos siempre hay una parte que sólo depende de Ti, una parte de libertad donde tú decides, si apostar por tú felicidad o dejarte llevar por el desánimo y la tristeza.  

Qué mejor que la época Navideña para practicar algunos de estos hábitos de felicidad, (bueno salvo los excesos con la comida, el azúcar, las grasas no saludables o el alcohol) y para el próximo año 2021, seguir con el resto de la lista.

La alimentación, el ejercicio físico y las distintas formas de meditación, favorecen la producción de una serie de hormonas en el cuerpo que incrementan la sensación de felicidad, ya habrá tiempo de hablar de esto con la colaboración en este espacio de profesionales sanitarios expertos en la salud.

Me he dejado algún TIP, pero hay suficiente para ponernos “manos a la obra”.

Feliz Noche Buena y Feliz Navidad.

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